Entregar estos pollos es entregar ilusión, aprendizaje y una semilla de futuro.
Ver a nuestros niños y jóvenes recibirlos con alegría nos recuerda que en el campo cada gesto cuenta. Criar estos animales les enseñará responsabilidad, amor por la tierra y la satisfacción de ver crecer lo que cuidan.
Son pequeños comienzos que pueden transformar vidas.
